Este romance de tema religioso es uno de los muchos ejemplos en los que se narran milagros de santos, en este caso la intervención divina por medio de ángeles que realizan el trabajo para permitir la oración de San Isidro.
De estructura pentacórdica con acentuación bien diferenciada de los modos latinos, puede sin embargo emparentarse aunque sea ligeramente con las formas griegas (a nuestro parecer más aún a los modos complejos), lo cual queda apreciablemente más marcado en el encuadre, de algunas estrofas de amalgama en anacrusa lo que dota a la melodía de cierto desencuadre y, por tanto, interpretación «ab libitum», la aparente modificación de tonalidad y, sobre todo, la forma insistente en que puede verse oscilar el modo, no hacen más que servir de pleonasmo a lo anteriormente expuesto.
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