Romance de tema incestuoso, aunque frustrado por la complicidad de la madre y la hija frente al padre.
La primera versión documentada aparece en el siglo XVIII en un repertorio sefardí lo que implica su extensión por todo el mundo hispánico, aunque está comprobado que debió ser conocido ya en el Siglo de Oro, durante el cual fragmentos de dicho romance se incluyen en varias obras dramáticas (año 1646).
De nuevo, el hecho de que se trate de un romance-cuento hace que no aparezcan versiones escritas en colecciones anteriores dado el gusto de la época por los romances-escena.
De esquema significativamente parecido al de otros romances, lo que demuestra un paralelismo por otro lado indudable, la base melódica se desarrolla sobre una escala diatónica plena, sin embargo, el cambio de acento rítmico motivado por la preparación de versos más largos le confiere una autenticidad y una diferenciación apreciable.
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