Romance acumulativo. Es esta canción, perteneciente tal como la conocemos en la actualidad, al ciclo navideño, una de las que hunden sus raíces en tiempos remotos, así como también aparece plena de simbología. Señala Luis Díaz («Revista de Folklore »,0, 1980, páginas 2 a 7) varios posibles orígenes para este canto hoy extendido por toda nuestra geografía: el «Himno latino de Clinio» (Dic mihi: Quid est unus? / Unus est Deus qui regnat in coelis), un canto hebreo de Pascua o bien, lo que señala corno más probable, siguiendo a Oskar Fleisher (O. Fleisher, «Sammelbande der Internationalischen Musiti», vol. I, página 38, Ein Kapitel Vergleinchender Muzikwissenchaft), como una canción druídica incluida en nuestra tradición tras la cristianización de los bretones en el siglo VI.
No obstante, y a favor de las dos primeras hipótesis, está el hecho de la existencia de versiones documentadas (existen numerosas versiones en los tomos X, XI, XII, XIII, XIV y XV del Archivo per lo studio delle tradizione populari de Pitre Marino) de origen persa y que llegaron a Europa a través de otras versiones griegas, romanas, árabes y judías, como antes apuntábamos como ejemplo; incluimos aquí esta antigua versión persa que aparece incompleta, solamente hasta el número diez.
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